15 enero, 2013

MATERIALES Y UTENSILLOS PARA MACRAMÉ


Principalmente podemos decir que el utensillo más necesario para realizar Macramé, son las manos, no haciendo falta nada más para transformar los hebras, en nudos.
Si es necesario tener un montaje firme, para que resulte más fácilmente estrechar los nudos y mantener un trabajo uniforme. Si eres principiante es de gran ayuda fijar una hoja de papel con cuadrícula al tablero de trabajo, para que nos sirva de guía y mantener la labor recta, ya sea en sentido horizontal o vertical. Existen alfileres especiales en forma de T, para asegurar el macramé a la superficie de trabajo. Otros utensillos que pueden necesitarse son una cinta métrica, unas tijeras, en ocasiones aguja e hilo.

Hilaturas:
El abanico de elección de hilaturas es muy extenso, porque el macramé puede confeccionarse casi con cualquier material que pueda anudarse, es conveniente saber que con algunas se trabaja mejor que con otras.
Las mejores son las más fuertes y firmes para que no se rompan, y que no sean demasiado toscas para no desmerecer el efecto de los nudos, ni dañarnos las manos, luego de unas horas de trabajo.  El grosor del hilo depende de la labor que se desee confeccionar, pero debe ser uniforme.


ALGO DE HISTORIA DEL MACRAMÉ



El Macramé casi con certeza tuvo su origen en Oriente Medio.
Se denomina Macramé al arte de anudar de forma decorativa, surgiendo probablemente como evolución natural de nudos básicos para componer labores.

Macramé; es una palabra de origen francés que significa nudo, deriva a su vez de la palabra turca makrama, nombre dado a la técnica utilizada por los tejedores para adornar los bordes de las toallas con tiras de flecos anudados.

Se extendió desde Oriente Medio a Europa traído por los Árabes y más tarde llevado por los Europeos a América.

11 enero, 2013

CURIOSIDAD POR EL MACRAMÉ


Desde hace muchos años llevo viendo trabajos en macramé y siempre me ha gustado, como todo aquello realizado de forma artesanal; pero nunca lo había puesto en práctica, hasta que un día finalmente decidí probar, a ver si podía lograr hacer algún trabajo. 
Empecé a buscar información sobre los nudos básicos, compré una bobina de hilo, y manos a la obra, de ahí salió mi primer colgador para macetas.
Poco a poco me enganchó más y más, es adictivo, jej la verdad que sí, empiezas y luego te invade la curiosidad de como quedará..el trabajo y así sin notarlo, va pasando el tiempo anudando y creando.

Muchísimos son los trabajos que podemos realizar con esta técnica tan antigua, infinidad de modelos ya que cada uno le pone su toque personal, aunque sigamos un mismo patrón, no quedarán dos iguales.

Es lo lindo de las artesanías, ninguna es igual a otra.
Al poco tiempo sentí curiosidad por ampliar nuevos conocimientos, haciendo collares, pulseras, pendientes y  también descubrí que hay un sin fin en variedad de diseños, colores, se pueden hacer mil cosas dejando volar la imaginación. 
Si eres de esos a quienes les gustan las manualidades y te gusta el macramé, no dudes en intentarlo, no te arrepentirás!